El jefe de Radiodiagnóstico envió en abril de 2025 una hoja de cálculo a la gerencia del Virgen del Rocío para evidenciar cómo las bajas sin cubrir pararon decenas de miles de pruebas

Cuando el escándalo de los cribados estalló en octubre de 2025 y se descubrió que la sanidad pública andaluza había dejado desatendidas a 2.317 mujeres que necesitaban una prueba para aclarar si sufrían cáncer de mama, solo un restringido grupo de personas sabía que todo pudo haberse evitado gracias a un documento. Se trataba de un plan, desvelado por EL PAÍS el pasado viernes y propuesto en 2023 por los radiólogos del Hospital Virgen del Rocío de Sevilla —de referencia para más del 90% de las afectadas—, que alertaba de los retrasos que acumulaban las pruebas diagnósticas y proponía medidas concretas para reducirlos. “Todo fue rechazado. La respuesta fue que no había recursos ni se podían hacer contratos”, lamentan ahora fuentes del centro.

No fue el único ni el último aviso de alerta desatendido por los responsables sanitarios de la Junta, confirman a este diario fuentes del centro sanitario. Hace casi un año, en abril de 2025, los responsables del servicio de Radiodiagnóstico volvieron a advertir a sus superiores de las demoras y reclamaron —otra vez sin éxito— una solución a la escasez crónica de personal. El problema seguía siendo el mismo: las bajas laborales no se cubrían por los recortes, pero con el paso del tiempo aumentaba el impacto global sobre la asistencia.