Por definición, es un patrimonio colectivo, un bien común, cuando la economía necesita el 100% del talento disponible. Así impulsan la igualdad mujeres y hombres, hombres y mujeres, en la Barcelona Woman Acceleration Week (BWAW)
Dos preguntas retóricas. ¿Necesitamos una economía competitiva? Obvio. ¿Para que sea competitiva, necesitamos más talento? Ajá. Entonces necesitamos más mujeres —y más hombres, obvio también— en las actividades tractoras: en la industria 4.0 y en empresas de base tecnológica.
“La igualdad equivale a competitividad”, explica Blanca Sorigué, directora general del Consorci de la Zona Franca de Barcelona (CZFB), la empresa estatal que organiza BWAW. Las compañías diversas “tienden a tomar decisiones más completas, innovan más, son más resilientes en entornos de cambio. Cuando incorporas talento diverso, amplías la capacidad de análisis y de adaptación. Si en ese proceso dejamos la mitad del talento fuera, estamos limitando nuestro potencial”.
De hecho, si se incorporase todo el disponible, seguiría haciendo falta. Más del 40% de las empresas españolas se las ven y se las desean para cubrir vacantes solo en IA, software y ciberseguridad. Por eso Pere Navarro, presidente ejecutivo del CZFB, insiste en la igualdad como un proceso necesariamente coral. “Ellas no han alcanzado plenamente el mismo nivel de oportunidades. Y creo que muchos hombres seguimos en un proceso de aprendizaje para aceptar con naturalidad, no solo en la teoría sino en la práctica, la participación y el liderazgo de las mujeres en todos los ámbitos”.






