Casi un 70% de quienes cumplen 18 años ya accede a los 400 euros concedidos por el Gobierno. La quinta edición prepara cambios ante la falta de acceso entre los más pobres, los residentes en pequeños municipios y los extranjeros
Menuda fiesta los 18 años. Al fin se puede votar, firmar un contrato, conducir un coche o reservar un tren. Hasta el Gobierno lo celebra: desde 2022 concede a cada cumpleañero 400 euros para gastar en obras, actividades y suscripciones del sector artístico. Aunque el denominado Bono Cultural Joven también viene con deberes: hay que solicitarlo y resolver la tramitación, una gestión no siempre al alcance de
iente-a-la-constitucion-la-cultura-en-espana-no-es-de-todos.html" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://elpais.com/cultura/2025-03-17/la-realidad-desmiente-a-la-constitucion-la-cultura-en-espana-no-es-de-todos.html" data-link-track-dtm="">todos, como cuentan los datos desglosados a los que ha tenido acceso EL PAÍS a través de una petición al Ministerio de Cultura. Una vez concedido, además, toca decidir en qué emplearlo, y hacerlo según las reglas. El usuario que las infrinja tendrá que reintegrar los fondos. Y las empresas pueden afrontar una suspensión temporal, como ha sucedido estas últimas semanas con MediaMarkt, Discocil y Weezevent. O incluso peor, como la discoteca madrileña Jowke. En un vídeo que se ha viralizado en los últimos días, el dueño de este local mostraba cómo comprar una copa con el bono. Se ha convertido, así, en la primera empresa expulsada del programa.






