El veterano ecologista, un pragmático que atrae el voto moderado, será en Baden-Würtemberg el primer presidente de un ‘land’ descendiente de turcos

Baden-Würtemberg tiene algo de isla en una Europa azotada por los vientos del radicalismo y la extrema derecha. En las elecciones regionales del pasado 8 de marzo, este Estado federado con 11 millones de habitantes en el suroeste de Alemania dio la victoria a Cem Özdemir. Hijo de inmigrantes tu...

rcos, Özdemir es el rostro pragmático de Los Verdes, partido asambleario nacido hace casi cinco décadas y establecido desde hace años como un partido de Gobierno que pacta sin problemas con los conservadores.

Tras una campaña en la que remontó una desventaja amplia en los sondeos, el vencedor negocia una coalición con la Unión Democristiana (CDU), que quedó a medio punto de Los Verdes. Juntos, ambos suman en torno a un 60% de votos, una cómoda hegemonía centrista en tiempos de polarización. Si ambos partidos llegan a un acuerdo, Özdemir será el primer hijo de la inmigración turca en convertirse en ministro-presidente, primer ministro de un land alemán.

La victoria de Özdemir (Bad Urach, 60 años) es un símbolo poderoso. Lo es en un país donde los tres millones de ciudadanos turcos y alemanes de origen turco conforman el primer grupo procedente de la inmigración. Y en un momento en el que prosperan, en Alemania y en toda Europa, los discursos contra los inmigrantes.