El presidente de la Junta, que ha gobernado en coalición con Ciudadanos y con Vox, quiere terminar su larga carrera en su tierra

Las primarias del Partido Popular de Castilla y León en 2017 cambiaron la vida de Alfonso Fernández Mañueco, pero podrían haber cambiado también la historia del PP. El presidente de la Junta, que entonces era alcalde de Salamanca, la ciudad en la que nació hace 60 años, ganó aquella elección interna contra el criterio de su predecesor, Juan Vicente Herrera. Pese a que Mañueco era su secretario general, Herrera aupó a otro candidato, el alcalde de León, Antonio Silván. Mañueco consig...

uió imponerse a su rival en las primarias, pero estuvo a punto de haber tenido enfrente a un contrincante de Palencia mucho más peligroso: Pablo Casado.

“Mariano Rajoy dijo que ni hablar, que Pablo no se presentaba”, cuenta una fuente del PP de Castilla y León en la cocina de aquella etapa. “Unos dicen que Rajoy cortó el paso a Casado porque apoyaba a Mañueco”, relata este dirigente, “y otros que lo hizo porque acababa de nombrar a Casado vicesecretario de Comunicación y no quería prescindir en Génova de él”. Rajoy impidió que desembarcara en Castilla y León, y Casado se quedó en Madrid, desde donde alcanzó después la presidencia nacional del PP, de la que fue descabalgado en 2022 en la mayor crisis interna del partido.