Los socialistas rompen la inercia de las elecciones en Extremadura y Aragón con su candidato menos sanchista
El PSOE ha cogido oxígeno en Castilla y León. No ha logrado el objetivo de desbancar al PP, que gobierna de forma ininterrumpida desde 1987, pero ha roto la inercia negativa de Extremadura y Aragón con un leve repunte en votos (menos de un punto) y dos escaños más. Carlos Martínez, alcalde de Soria que se ha presentado por primera vez a las elecciones autonómicas, saca a los socialistas del desánimo tras los malos resultados anteriores, en plena estrategia de Pedro Sánchez para reactivar al electorado de izquierdas con su posicionamiento en contra de Donald Trump, que ha marcado la recta final de la campaña del PSOE.
Los socialistas ganan un escaño en Soria a costa de los localistas de Soria ¡YA!; otro en Valladolid, en detrimento de la izquierda alternativa de Podemos y Sumar y, un tercero, en Segovia con un procurador nuevo que se reparte en esta provincia por el aumento de su población. Por el contrario, el PSOE pierde un representante en Burgos, donde hace cuatro años mantuvieron el quinto procurador por un puñado de votos. El escenario más favorable que calculaban pesos pesados de la cúpula socialista de Castilla y León eran 29 diputados, uno menos de los obtenidos.






