El delantero keniano del Sanse, que ya ha debutado con la Real Sociedad, llegó a Maspalomas con 17 años y estuvo a punto de quedarse en la calle tras retrasarse los pagos de su familia

En Maspalomas recuerdan bien al chico que llegó casi en silencio. Apenas hablaba, observaba mucho y pasaba bastante desapercibido fuera del campo. Dentro, en cambio, era imposible ignorarlo. Job Nguono Ochieng (Nairobi, Kenia, 23 años) acababa de aterrizar en Gran Canaria con una mochila ligera, poco idioma y una responsabilidad enorme: responder al esfuerzo que su familia y su entorno habían hecho para que pudiera perseguir su sueño en Europa. Era el verano de 2020 y apenas tenía 17 años....

Hoy ya ha debutado con el primer equipo de la Real Sociedad y está firmando una temporada destacada con el Sanse, el filial donostiarra. Su último paso adelante llegó hace unos días, cuando marcó dos goles ante el Castellón. Pero su historia en el fútbol español empezó mucho antes de Zubieta, en un club humilde del sur de Gran Canaria donde su aventura estuvo a punto de romperse antes de empezar.

Ochieng llegó a la UD Maspalomas a través de una empresa que se dedica a traer jugadores internacionales con la idea de abrirles la puerta del fútbol europeo. Empezó entrenando con el Juvenil B, aunque pronto quedó claro que su recorrido no iba a quedarse ahí. “Desde el principio se le veía el potencial”, recuerda Carlos Gaumet, entonces entrenador del primer equipo del Maspalomas. “Es verdad que tácticamente no entendía nada el juego y ahí tuvimos que insistir mucho, pero las condiciones eran las que eran”.