Figura clave del pop latino y una de las voces más críticas con el chavismo en estos últimos años, el venezolano habla de su nuevo disco, ‘Babylon Club’, y también de María Corina Machado o de ser inmigrante en EE UU hoy.

Es martes por la mañana en el madrileño polígono de Suanzes donde se encuentra la redacción de EL PAÍS. Danny Ocean está en el aparcamiento junto a una furgoneta negra. A su alrededor, un séquito de hombres que le seguirá allá donde vaya. El cantante estuvo la noche anterior cenando jamón con su novia, la modelo dominicana Mar Bo...

nnelly, y hoy tiene el gesto, el habla y el andar laxo. Dice que el peor día de jet lag es siempre el tercero. Tiene poca energía para responder preguntas, elegir ropa, hacerse fotos. Es un artista internacional. Ocean se quita las gafas de sol y aparecen unos ojos oscuros, de un marrón prácticamente negro, como si el iris y la pupila estuviesen fusionados, como si fueran los ojos de un extraterrestre. “Primero, la entrevista; luego, las fotos”, dice con firmeza.

Daniel Alejandro Morales Reyes (Caracas, 33 años) es cantante, productor y compositor. Es el artista venezolano más escuchado en el ámbito global. Ha colaborado con artistas de la talla de J Balvin, Karol G, Skrillex o Coldplay. Es abiertamente crítico con la situación política en Venezuela y fue el encargado de abrir la ceremonia de entrega del Premio Nobel de la Paz a María Corina Machado el pasado 10 de diciembre en Oslo. Por seguridad, la medalla —que posteriormente María Corina regalaría a Donald Trump— fue recogida por su hija Ana. El 5 y el 6 de febrero actuó con todas las entradas vendidas en el Movistar Arena de Madrid presentando su último disco, Babylon Club. La gira se extendió por otras capitales europeas, y agotó las localidades también en sus presentaciones en Ámsterdam y París. A pesar del frío invierno, Europa se llenó de su sonido tropical. El Babylon Club es el lugar al que uno va a bailar, aunque se esté triste.