El expresidente acude a testificar voluntariamente por el ‘caso Barçagate’, en el que está acusado por supuesta administración deselal tras abonar más de dos millones a la empresa Nicestream

Mientras los candidatos Joan Laporta y Víctor Font ahondan en su agria batalla ante las elecciones del Barça del próximo domingo, el expresidente azulgrana Josep Maria Bartomeu ha vuelto este viernes a entrar en los juzgados de Barcelona. En esta ocasión de forma voluntaria, aunque en una causa en la que consta como investigado por un supuesto delito de administración desleal: el caso Barçagate, que desde hace cinco años está abierto para aclarar si Bartomeu encargó a la empresa i3Ventures, propiedad de Nicestream, la creación de perfiles en las redes sociales para arremeter contra sus rivales en el club. El presidente ha rechazado esa versión y ha asegurado que el encargo básicamente perseguía monitorizar lo que se hablaba del Barça en las redes sociales después de la salida de Neymar al PSG y en medio de un contexto complejo como fue el procés en su zenit, el año 2017, cuando se celebró el referéndum independentista en Cataluña.

“El Barça siempre ha tenido un control, un monitoreo, para saber qué pasa en las radios, en las televisiones, qué opinan los tertulianos…”, ha empezado explicando a los periodistas que aguardaban el final de su paso por los juzgados, para acabar asegurando que el contrato con Nicestream buscaba extender esa fiscalización sobre las redes sociales, donde hasta ese momento el club no tenía ningún control. El club pagó 2,3 millones de euros por esos informes, que se afrontaron de forma fraccionada por secciones. Bartomeu ha admitido que la junta no fue informada inicialmente del encargo de los trabajos.