El Ejecutivo descarta por el momento un paquete fiscal similar al de 2022 y asegura que la situación no lo requiere
El impacto de la crisis bélica en Oriente Próximo ya empieza a dejar huella en la economía española, y ante este nuevo foco de incertidumbre, el Gobierno prepara un primer paquete de medidas destinado a amortiguar sus efectos. Pero, a diferencia de lo ocurrido hace cuatro años, cuando golpearon la guerra en Ucrania y la crisis inflacionaria, la respuesta pública será —al menos por ahora— mucho más limitada. Y no solo porque el impacto, de momento, no es tan fuerte como entonces, sino porque el margen de maniobra se estrecha en términos fiscales.
El ministro de Economía, Carlos Cuerpo, avanzó este jueves que las medidas que despliegue el Gobierno tendrán un carácter “quirúrgico”. Nada que ver con el amplio escudo desplegado en 2022, cuando se aprobó una batería de iniciativas que abarcaba desde la bonificación de los carburantes hasta la rebaja del IVA de los alimentos y la energía. Esas medidas, que se sumaron a otras que se habían puesto en marcha durante la pandemia, tuvieron un impacto en las arcas públicas de varios miles de millones. La diferencia con aquel momento, según sostiene el Ejecutivo, es que el contexto económico hoy es sustancialmente distinto. Además, Bruselas asegura que no se dan las condiciones de recesión económica para que se active la cláusula de escape, que permite a los Estados miembros desviarse de sus objetivos de sostenibilidad fiscal.






