La vida y la obra del fotoperiodista bélico continúan siendo un poderoso estímulo para la memoria y la mirada crítica, especialmente entre las nuevas generaciones
En cada vez más lugares de este mundo vuelve a reinar la guerra. Al mismo tiempo, en muchos países la democracia se encuentra bajo la presión de poderes autoritarios y movimientos populistas. Por ello, la memoria de Robert Capa es hoy más relevante que nunca. Como uno de los fundadores del fotorreportaje moderno, Capa documentó de forma vívida el horror de la guerra. En Madrid, captó el sufrimiento de la población civil bajo el terror de los bombardeos fascistas. La historia de la vida de Capa y sus imágenes implacables son, como pocas otras, idóneas para inspirar y remover conciencias, especialmente entre los jóvenes de hoy.
En Leipzig (Alemania), desde hace más de 10 años, tenemos excelentes experiencias utilizando las fotografías de Robert Capa como base para una labor educativa moderna. La serie fotográfica de Capa The last man to die —en castellano, El último hombre en morir—, tomada en abril de 1945 durante la liberación de Leipzig del régimen nazi, es un testimonio estremecedor del precio que se tuvo que pagar, no solo en Alemania, para recuperar la libertad y la democracia. Al igual que en Madrid, fueron inicialmente los valientes ciudadanos y ciudadanas de nuestra sociedad civil quienes se movilizaron para salvar un edificio en ruinas en el barrio de Lindenau, evitando que el escenario de aquel acontecimiento histórico mundial de 1945 cayera víctima de la especulación inmobiliaria.







