Una investigación independiente, que ha analizado más de 1.200 casos, apunta que el 80% de los menores deportados a territorio ruso o bielorruso aún no ha regresado a Ucrania
Una investigación de la ONU ha concluido este martes que la deportación y el traslado de niños ucranios por parte de las autoridades rusas constituyen crímenes contra la humanidad. Esta práctica empezó con la invasión a gran escala de Rusia al país vecino en febrero de 2022, según el informe elaborado por la Comisión Internacional Independiente de Investigación sobre Ucrania. Este organismo independiente estudió 1.205 casos de niños procedentes de cinco óblasts (regiones) ucranios y señaló que el 80% de ellos aún no ha regresado a Ucrania.
Las autoridades de Kiev han denunciado de manera reiterada esta práctica, que intentan documentar. Rusia, por su parte, niega haber trasladado a los niños en contra de su voluntad y afirma que evacua a las personas voluntariamente para sacarlas de las zonas cercanas al frente de guerra.
El traslado forzoso de la población fuera de su país durante un conflicto armado puede constituir un crimen de guerra para la justicia internacional. Según la entidad independiente de Naciones Unidas, “los crímenes contra la humanidad y los crímenes de guerra cometidos por las autoridades rusas han tenido como objetivo a los niños, que se encuentran entre las víctimas más vulnerables”, destaca el documento que será presentado al Consejo de Derechos Humanos de la ONU en Ginebra (Suiza) el jueves. Además, agrega que estos crímenes “tienen consecuencias irreversibles en sus vidas y en su futuro”.






