Un grupo de soldados listos para partir a hacer la mili. EFE/Inspección General del Ejército

Teresa Díaz |

Madrid (EFE).- El 9 de marzo de 2001 el entonces ministro de Defensa, Federico Trillo, pronunciaba una frase que marcaría a toda una generación: «Señores, se acabó la mili». España daba así carpetazo a dos siglos de servicio militar obligatorio e iniciaba el camino hacia unas Fuerzas Armadas profesionales; se dejaba atrás el ‘cetme’ para acercarse a la ciberdefensa.

Este veinticinco aniversario del fin de la mili coincide con un escenario internacional convulso que ha devuelto a la política y a la sociedad un debate que parecía enterrado: ¿es necesario el regreso de los reclutas?

La supresión del servicio militar obligatorio no fue una decisión que se adoptó de un día para otro, llevaba años fraguándose. Ya en los años 80 y, sobre todo, en los 90, se fue reduciendo paulatinamente su duración desde dos años a 9 meses, «porque obviamente había resistencia social a hacer la mili», asegura en una entrevista con EFE el almirante retirado Fernando del Pozo.