El Plan Kukulkán incluye el despliegue de 100.000 agentes de policía y Ejército, aeronaves y sistemas antidrones para resguardar “de cualquier amenaza” estadios, hoteles, aeropuertos y zonas para aficionados
Tras la caída del Mencho y los posteriores narcobloqueos por todo México, y una vez que el Gabinete de Seguridad se reunió con representantes de la FIFA, el Gobierno ha anunciado su plan de blindaje para vigilar las sedes mexicanas del Mundial. El llamado Plan Kukulkán incluye el despliegue de 100.000 agentes de policía y Ejército, aeronaves y sistemas antidrones para resguardar “de cualquier amenaza” estadios, hoteles, aeropuertos y zonas para aficionados en Guadalajara, Ciudad de México, Monterrey y sedes alternas. El general Román Villalvazo Barrios, jefe del Centro de Coordinación para el Mundial, ha reconocido que el evento supone dos retos. Por un lado, mostrar un México “confiable” ante la comunidad internacional y, por otro, el desafío para el Gobierno de tener la capacidad de “hacer frente a los antagonistas que atenten contra la seguridad nacional”.
El Gobierno de México exhibirá todo su músculo para mandar un claro mensaje: celebrar el Mundial en el país es seguro, pese a los escenarios de terror desatados por el abatimiento de Nemesio Oseguera Cervantes, el líder del Cartel Jalisco Nueva Generación, que dejó incendios, al menos 25 agentes de la Guardia Nacional asesinados y por lo menos una civil fallecida en los altercados. Para limpiar esa imagen y tranquilizar las preoupaciones ante una crisis de seguridad antes del evento más esperado del año, el secretario de Seguridad federal, Omar García Harfuch, junto a responsables militares, han detallado cómo será el plan de blindaje. “Como ven, estamos preparadísimos para el Mundial”, ha insistido entre risas la presidenta, Claudia Sheinbaum, tras la extensa presentación.






