Felipe VI llama a la contención en el uso de la fuerza y pide una salida diplomática, pero evita señalar la ilegalidad del ataque a Irán
Los discursos del Rey se pactan entre La Zarzuela y La Moncloa, con participación de los ministerios directamente afectados en cada caso. Por eso, nunca contradicen la posición del Gobierno, aunque tampoco coincidan al 100% con la misma. Se mueven en el espacio de consenso entre las grandes fuerzas políticas, aunque sea a costa de dejar fuera a las extremas. El problema es cuando ese consenso se estrecha tanto que resulta difícil transitar por él. ...
Eso sucede con la guerra que se ha desatado en Oriente Próximo desde que, el pasado sábado, Estados Unidos e Israel lanzaron un ataque contra Irán. Los países europeos se han dividido, adoptando una gama de posiciones que van desde el respaldo incondicional a Washington de Alemania al rechazo inequívoco de España. Esta división se ha trasladado al escenario doméstico, con una derecha (PP y Vox) alineada con Donald Trump y una izquierda (encabezada por el PSOE) que tacha la agresión de ilegal. Pese a ello, el Rey no puede obviar en sus discursos una guerra que ha incendiado ya Oriente Próximo y cuyas consecuencias, económicas pero no solo, amenazan al resto del mundo.









