Las amenazas de la Casa Blanca añaden incertidumbre a inversiones, operaciones o autorizaciones, como la compra de Webster Bank por parte del Santander o las milmillonarias exportaciones del sector alimentario
La amenaza del presidente estadounidense, Donald Trump, de cortar relaciones comerciales con España
n-espana.html" data-link-track-dtm="">por su postura en contra de la guerra con Irán ha puesto en guardia a las compañías españolas. Si bien no está claro cómo podrían materializarse las palabras del dirigente republicano sin saltarse los tratados comerciales firmados por su propio país —materia en el que la competencia es de la Unión Europea y no de cada Estado miembro—, la gran empresa española está en alerta por si lo que hasta ahora solo supone una amenaza sobre el intercambio comercial escala a otro tipo de cuestiones como autorizaciones pendientes, permisos para desarrollar una actividad, pujar por un contrato o incluso por la propia inestabilidad económica general. Algo que nunca es positivo para hacer negocios.
“En principio estas amenazas no tendrían por qué afectarnos, pero siempre es mejor unas relaciones más calmadas para nuestra actividad”, asegura una empresa española con importantes intereses económicos en EE UU que pide anonimato. Este es el sentir general del empresariado español, que cuenta con una importante presencia en EE UU, en sectores tan diversos como la energía, con protagonistas como Repsol e Iberdrola; en la banca, con el Banco Santander; la industria farmacéutica, la construcción o la alimentación. De hecho, el sector de comidas y bebidas ha sido el más rápido en reaccionar por su evidente vulnerabilidad comercial, e incluso con la paralización de una importante inversión como la anunciada por Dcoop, primera productora mundial de aceite, que pretendía adquirir el 100% de su filial estadounidense.








