Varias localidades cerca de la base británica atacada por un dron iraní han sido evacuadas y la gente expresa miedo por la escalada bélica
La localidad chipriota de Akrotiri era este martes un pueblo fantasma. Las mesas estaban puestas en una taberna junto a la entrada de la base de la Real Fuerza Aérea británica (RAF) atacada el lunes por drones iraníes, listas para que los comensales se sentasen a ellas; pero el local permanecía cerrado...
a cal y canto, dándole un aspecto fantasmagórico. Lo mismo ocurría con la pizzería, el restaurante indio y los varios pubs que viven de los gustos de los soldados británicos.
“La mayor parte de la gente se ha ido”, explicaba el propietario de un café en el que apenas quedaban un par de periodistas y que volvió a abrir la tarde del martes, tras la precipitada evacuación del lunes. Andreas, el carnicero, era prácticamente el único que resistía las instrucciones de marcharse del pueblo. “¿Me voy a ir dos días a un hotel? ¡Qué va! Lo que tenga que pasar, pasará”, decía en una tienda sin clientes.
Grecia, Francia y el Reino Unido han movilizado o planean enviar refuerzos a Chipre, país miembro de la UE, después de que Irán atacase con drones una de las dos bases militares que Londres tiene en el país mediterráneo y que han sido claves en anteriores operaciones militares británicas en Oriente Próximo. Grecia, además, ha enviado cinco aeronaves y ha dejado claro que “contribuirá con cualquier medio a su disposición a la defensa de la República de Chipre”.














