El conjunto ‘taronja’ arruina la celebración copera en Vitoria y el Real Madrid se deshace del Bayern (93-70)
La noche arrancó con aire festivo en el Buesa Arena y, aunque la derrota empañó un tanto el guion deseado, la grada no dejó de celebrar a los suyos hasta el pitido final. Baskonia presentaba ante su afición el reciente título de Copa, compartiendo el trofeo con una grada entregada que acudió en masa al pabellón para homenajear a los suyos. El ambiente era de celebración, de orgullo colectivo, de continuidad en la euforia. Pero la puesta en escena competitiva rompió cualquier expectativa.
En cuanto el balón se elevó al aire, Valencia Basket impuso un ritmo inasumible para los de Paolo Galbiati. El conjunto taronja convirtió la fiesta en una pesadilla y dejó claro desde el primer minuto que su visita a Vitoria no iba a ser protocolaria. El 14-35 que reflejaba el marcador al término del primer cuarto fue una declaración de intenciones y, al mismo tiempo, el síntoma de dos realidades opuestas. Baskonia comparecía aún con la resaca emocional y sin objetivos ya en esta edición de la Euroliga; Valencia, en cambio, aterrizaba con hambre competitiva, decidido a reforzar su posición en la competición continental y a sacudirse la espina de su dolorosa eliminación copera ante el Real Madrid.






