Un estudio revela que los cruces entre las dos especies se produjeron sobre todo entre machos neandertales y humanas modernas. El origen de ese sesgo no está claro

Hace unos 50.000 años, en algún lugar de Eurasia, dos especies humanas distintas tuvieron sexo. También tuvieron descendencia. El resultado de esos encuentros entre

vieron-sexo-e-hijos-con-los-neandertales-hace-47000-anos-mucho-despues-de-lo-que-se-pensaba.html" rel="" data-link-track-dtm="">neandertales y sapiens sigue visible hoy en el ADN de cualquier persona de ascendencia no africana, que lleva entre un 1% y un 4% de herencia neandertal. Pero esa herencia no está repartida por igual: hay grandes zonas del genoma humano donde el rastro neandertal está totalmente ausente. Los científicos las llaman “desiertos neandertales” y son especialmente llamativas en el cromosoma X. Un estudio publicado este jueves en la revista Science ofrece la explicación más sólida hasta la fecha para ese vacío: los cruces entre las dos especies fueron, sobre todo, entre machos neandertales y hembras humanas modernas. Lo que la ciencia todavía no puede aclarar es la razón de esos encuentros.

El trabajo, firmado por Alexander Platt, Daniel Harris y Sarah Tishkoff, de la Universidad de Pensilvania, parte de una pregunta aparentemente sencilla: ¿por qué hay tan poco ADN neandertal en el cromosoma X de los humanos modernos? Los expertos partían de dos hipótesis. La primera es que los genes neandertales en ese cromosoma resultaban perjudiciales para nuestra especie y la selección natural los fue eliminando. La segunda aventura que el cromosoma X neandertal nunca llegó a afianzarse en nuestra genética porque los cruces se produjeron sobre todo entre machos neandertales y hembras sapiens: los hijos varones de esas parejas habrían heredado el cromosoma X de su madre humana, no del padre neandertal.