El paso atrás anunciado por la vicepresidenta segunda alienta una reflexión interna sobre la sucesión. Los partidos aún no han decidido el método para elegir al candidato

El paso atrás anunciado por Yolanda Díaz este miércoles ni ha sorprendido en la izquierda ni cambia su hoja de ruta. Pero la renuncia a volver a ser candidata acelera un debate muy complejo sobre el liderazgo del espacio político sin que, de momento, haya un sucesor claro. Y dispara todo tipo de elucubraciones. “Se esperaba, pero el problema viene ahora”, resume sobre esta incertidumbre una fuente del partido de la vicepresidenta segunda. Las miradas se vuelven a partir de este miércoles hacia el acto del sábado pasado, donde Izquierda Unida, Más Madrid, Comunes y Movimiento Sumar escenificaron su alianza para las próximas generales, con varios posibles aspirantes a una candidatura. Unos más expuestos que otros. “Lo lógico sería que el futuro líder saliera de ahí, pero no tiene por qué ser necesariamente así”, apunta una fuente del grupo parlamentario. De momento, la ministra de Trabajo, tal y como anunció en su carta pública, se concentrará en la labor de gobierno para tratar de impulsar desde ahí a los suyos, pero al quitarse de la futura ecuación electoral, puede allanar el camino para un acuerdo amplio incluso con Podemos que permita a la izquierda rentabilizar votos en las provincias más pequeñas.