El problema a la izquierda del PSOE es que su proyecto de impugnación del sistema está agotado y no recoge a los nuevos indignados
La crisis que atraviesa el espacio a la izquierda de Pedro Sánchez no se arregla, sin más, armando la enésima plataforma electoral para maximizar la obtención de escaños. El drama tampoco se revertirá definitivamente
es-de-2027.html" target="_self" rel="" title="https://elpais.com/espana/2026-02-25/yolanda-diaz-no-sere-candidata-las-proximas-elecciones-generales-de-2027.html" data-link-track-dtm="">con la renuncia de Yolanda Díaz para poner a Gabriel Rufián, o a quien se preste a liderar el cartel del nuevo conglomerado. El problema es mucho más profundo y de largo alcance, porque habla del agotamiento de proyecto entre quienes fueron una vez las izquierdas de impugnación al sistema en España. Nacidas del 15-M, hay evidencias para pensar que su ciclo político se ha ido agotando.
De ahí que chirríe tanto que aparezcan llamando a reflotar ese espacio casi las mismas caras —ministros incluidos— que llevan hasta 10 años en las instituciones, varios de ellos gobernando. Allí donde se habla de ilusionar al electorado, muchos solo ven más de lo mismo o desesperanza. Mientras algunos creen que los españoles aún no conocen su proyecto, quizá lo conocen demasiado. Es el caso de la vivienda. Desde los topes al alquiler —que habrán contenido algo los precios en Barcelona, a costa de que menos gente pueda acceder a un techo por escasez de oferta o su desvío a otros fines como el alquiler de temporada— hasta el decreto antidesahucios —que está provocando que muchos caseros no quieran alquilar a personas vulnerables por miedo al impago— hay un hilo que explica el desgaste de las izquierdas del 15-M: su incapacidad para representar a los nuevos indignados. El espacio actual a la izquierda del PSOE fue diseñado como respuesta a los tiempos de austeridad posteriores a 2010, en un contexto de despidos masivos y desahucios; pero esas medidas no han demostrado su efectividad a largo plazo ni para una situación —como la actual— de crecimiento económico y empobrecimiento ciudadano.






