Una exposición junta misiles, coches destruidos y testimonios de víctimas para explicar al visitante las consecuencias de la invasión rusa y el impacto mortal de los drones
Drones rusos, la reconstrucción de un misil de crucero de siete metros, restos de un helicóptero de combate y de una furgoneta de evacuación donde murió un hombre tras ser alcanzada por un dron, así como testimonios de una guerra que entra esta semana en su quinto año, son solo una parte de lo que puede verse en el nuevo
3D%7C0%7C%7C%7C&sdata=r%2BEQrUhu3mmt9CVSb86xjHB1HkTIidwmTPJyxWZA5mg%3D&reserved=0" rel="" title="Original URL: https://www.berlinstory.de/ukraine-museum/. Click or tap if you trust this link." data-link-track-dtm="">Museo de Ucrania, que ha abierto esta semana sus puertas al público en un antiguo búnker de la Segunda Guerra Mundial en el centro de Berlín.
El visitante se ve metido enseguida en la guerra y se convierte ya en la entrada en el punto de mira de la cámara de un auténtico dron ruso. “Queremos mostrar a la gente cómo es realmente un dron y lo baratos y sencillos que son”, explica Wieland Giebel, comisario de la exposición. “La gente que sabe un poco de electrónica siempre dice que parece comprado por unos pocos euros en AliExpress. Lo curioso es que es así. ¿Cómo se puede comprar un dron ruso en AliExpress por entre 200 y 300 euros? El más barato cuesta 100 euros y puede matar a 10 personas. Esto significa unos 10 euros por vida humana”.








