Joan Planellas defiende que la posición de la jerarquía eclesiástica debe apoyar “la dignidad de las personas”
El arzobispo Joan Planellas, líder de la Iglesia católica catalana y ordinario de la diócesis de Tarragona, es de esos altos cargos que huyen del boato y el aplauso. “Nada de llamar monseñor ni cosas por el estilo”, es la única norma antes de conversar con este diario. Tampoco tiene pelos en la lengua. El pasado verano, cuando Vox atacó a los obispos por apoyar la regularización de inmigrantes, Planellas le replicó directamente: “Un xenófobo no puede ser un verdadero cristiano”. La relación de la Iglesia con los grupos de ultraderecha ha vuelto a la actualidad, tras conocerse que el Papa alertó a los obispos españoles durante su primera visita al Vaticano
026-02-24/los-obispos-admiten-que-el-papa-les-hablo-de-los-riesgos-de-someter-la-fe-a-las-ideologias.html" target="_self" rel="" title="https://elpais.com/espana/2026-02-24/los-obispos-admiten-que-el-papa-les-hablo-de-los-riesgos-de-someter-la-fe-a-las-ideologias.html" data-link-track-dtm="">“del riesgo de manipulación de los extremismos”. Ante las preguntas sobre el papel de los obispos ante el auge de los grupos de ultraderecha, el arzobispo de Tarragona responde sin rodeos: “La Iglesia no tiene una ideología, pero sí unas líneas rojas y una de ellas es el deber de atender a las personas que sufren”






