Los presidentes de la Comisión y el Consejo viajan a Kiev junto a jefes de Estado y de Gobierno y ministros europeos para cerrar filas con Zelenski. EE UU no envía a ningún alto representante
La lista de dignatarios que han acudido a Kiev en el cuarto aniversario de la invasión rusa a gran escala es un reflejo de la situación de Ucrania cuando
f" rel="" title="https://elpais.com/internacional/2026-02-24/ucrania-se-adentra-en-el-quinto-ano-de-guerra-entre-el-desgaste-y-la-presion-de-trump.html" data-link-track-dtm="">se adrenta en el quinto año de guerra. El país puede contar con todo el apoyo del que sea capaz Europa. Estados Unidos, sin embargo, está ausente en la lista de dirigentes que participan este martes en la conmemoración del inicio del mayor conflicto en suelo europeo desde la II Guerra Mundial.
La capital que hace cuatro años amaneció desierta sobrecogida por el sonido de explosiones que confirmaron que Moscú había dado la orden de invadir, es un ir y venir de coches con matrícula diplomática y calles cortadas a la circulación. No es día de celebración, pero sí de conmemoración.
Los presidentes de la Comisión Europea y del Consejo, Ursula von der Leyen y António Costa, han viajado a Kiev para arropar al presidente ucranio, Volodímir Zelenski. Esperaban poder oficializar el crédito de 90.000 millones de euros con el que la UE quiere dar un soplo financiero a Ucrania. Además del 20º paquete de sanciones a Moscú, para presionar al agresor y forzar su postura en la mesa de negociaciones. El primer ministro húngaro, el ultraconservador Viktor Orbán, ha boicoteado la ofrenda.









