El Ayuntamiento de la ciudad neerlandesa quiere combatir el turismo de masas y planea prohibir la llegada de estos megabuques en 2035

El Ayuntamiento de Ámsterdam quiere acabar a partir de 2035 con los cruceros marítimos que atracan en la terminal de pasajeros de Veemkade, situada cerca de la estación central de ferrocarril. Está muy cerca del centro urbano, y sería una forma de contener el exceso de turistas y las emisiones de CO2 de este tipo de transporte. Supone también un ahorro para el consistorio, porque trasladar las actuales instalaciones a otro lugar costaría unos 85 millones de euros, y no está claro que la inversión pudiera recuperarse. El plan no convence al director de la Terminal de Pasajeros (PTA, en sus siglas neerlandesas) que pide la presentación de más estudios. La decisión final compete al ganador de las elecciones municipales, previstas para el próximo 18 de marzo de este año.

Ámsterdam recibe grandes navíos turísticos marítimos y fluviales. De los primeros, llegan al año más de un centenar, y el Ayuntamiento los ha reducido a 100 en 2026. Los fluviales, que navegan por el Rin hasta la ciudad, son mucho más numerosos: fueron 2.125 en 2023, y deberían bajar hasta 1.150 anuales para 2028, según las previsiones municipales. En esos barcos navegan al año más de 500.000 pasajeros, lo cual supone cerca de 400.000 pernoctaciones hoteleras en tierra. Según explicó a finales de enero la concejala de Aviación y Navegación, Hester van Buren, “la inversión de 85 millones de euros para el traslado de la terminal de cruceros marítimos conlleva incertidumbres”. De todos modos, a largo plazo, la de Veemkade tendrá que cerrar porque está prevista la construcción de un puente por el que los grandes barcos no cabrían.