El centro de Vallehermoso, gestionado por Go Fit, y otros público-privados tienen listas de espera que no se mueven en décadas y fijan cupos no autorizados por el Ayuntamiento para evitar aplicar el descuento para mayores

La exalcaldesa de Madrid Ana Botella (PP) inauguró por todo lo alto en noviembre de 2014 el polideportivo público de Vallehermoso, el primero del distrito de Chamberí, la zona de Madrid con menos instalaciones públicas. “Vallehermoso, un centro de deporte para todos”, tituló el Ayuntamiento una de las notas de prensa para promocionarlo. Es de titularidad municipal, pero lo lleva desde hace 12 años la empresa Go Fit, un modelo público-privado que ha ido ganando terreno en la capital y con el que, en teoría, deben mantenerse las mismas condiciones ―precio, acceso, descuentos― que en los de gestión pública. Por ejemplo, los mayores de 65 años pagan 14,25 euros al mes, en vez de los casi 50 de la tarifa normal. El problema en Vallehermoso es que cuando los vecinos cumplen los 65 y piden la reducción en el abono, les dicen que deben entrar en una lista de espera y que ya les avisarán. Hasta entonces, si quieren conservar su plaza, tienen que pagar el precio estándar. En la puerta del polideportivo hay un cartel con la fecha en la que se apuntaron las personas a las que están llamando ahora para concederles una plaza. Para un abono estándar, están contactando con quienes se inscribieron en verano de 2025. Para el de mayores, han empezado a llamar a los que se apuntaron hace 12 años, antes incluso de que abriera el centro.