El creador húngaro, único superviviente de la generación que redefinió la composición musical tras la Segunda Guerra Mundial, celebra su centenario estrenando su segunda ópera y con festivales en medio mundo
Hay compositores que se definen por la vastedad de su catálogo y otros por la intensidad de cada gesto. György Kurtág pertenece a este segundo linaje. A lo largo de más de siete décadas, el compositor nacido en Lugoj (Rumanía) en 1926, en una familia judía asimilada a la lengua y cultura húngaras, ha construido un universo de fragmentos, silencios tensos y materiales sometidos a depuración extrema. Su catálogo apenas rebasa el opus 50, pero cada nota parece haber pasado por un severo juicio antes de fijarse en el papel. ...
Al cumplir cien años, Kurtág no es solo el último superviviente de la generación que redefinió la música tras la Segunda Guerra Mundial —Ligeti, Stockhausen, Boulez, Nono o Berio—, sino un creador que sigue componiendo y estrenando obras. El pasado 7 de febrero, el pianista Imre Antal Kocsis difundió en YouTube secuencias de un ensayo de su segunda ópera, Die Stechardin.
Las imágenes, filmadas en el Gran Salón de la Academia Franz Liszt de Budapest, muestran al compositor supervisando la prueba e interactuando con la soprano Maria Husmann y el director András Keller desde su silla de ruedas. El vídeo se abre con un primer plano de su agenda: bajo la fecha del 19 de febrero se lee una anotación escueta en húngaro: “Tengo cien años”.






