El central, silbado el sábado en el Bernabéu, sufre su falta de experiencia en la élite en los últimos meses de inestabilidad del equipo
El Real Madrid convirtió el pasado verano a Dean Huijsen en el defensa más caro de su historia: 62 millones. En el expediente del joven de 20 años figuraba la última media temporada como titular indiscutible en el Bournemouth, un estreno prometedor con España y 14 trozos de partidos en la Roma la campaña anterior. Cuando se completó el traspaso al Bernabéu, en los despachos depor...
tivos del club inglés se analizó el futuro que le esperaba al central más allá del Canal de la Mancha con cierta cautela. Habían disfrutado de su crecimiento (ingresaron el triple de lo que habían pagado por él), pero eran conscientes de que la exigencia y la presión que le aguardaban en su nuevo destino eran algo desconocido para él.
Los pitos que escuchó este sábado en el Bernabéu después de provocar el penalti del 1-1 de la Real Sociedad abundaron en el rendimiento vacilante de Huijsen en los últimos tiempos. “No olvidemos que tiene 20 años, es su primera temporada en el Madrid. Tiene que seguir cogiendo la experiencia. No es fácil ser defensa aquí. Debe estar contento con su aportación hasta ahora”, reaccionó Álvaro Arbeloa, que confirmó con sus palabras el camino que aún le queda por recorrer al central para sostenerse en un puesto tan sensible y de tanta exposición. Este martes, ante el Benfica en la ida del playoff de la Champions (21.00, Movistar), es uno de los dos únicos centrales disponibles y rodados de la primera plantilla (junto al recuperado Rüdiger y sin el sancionado Asencio). Enfrente tendrá a José Mourinho, el técnico que lo reclutó en las Navidades de 2023 para la Roma desde la cantera de la Juventus.






