El intérprete, ganador del Oscar por ‘Gracias y favores’ y que empezó en el cine en ‘Matar un ruiseñor’, falleció el domingo en su rancho de Virginia
“Para el mundo, era un actor ganador del Oscar, un director, un narrador. Para mí, lo era todo”. Con estas palabras, Luciana Duvall anunciaba en redes sociales que su marido, la leyenda de la interpretación Robert Duvall, había fallecido el domingo a los 95 años en su rancho de Virginia.
Duvall será por siempre el consiglieri Tom Hagen en El padrino, donde hacía ofertas irrechazables como consejero de la familia Corleone, y el coronel Kilgore, al que le encantaba el olor a napalm por la mañana, en Apocalypse Now, ambas de Francis Ford Coppola. Pero gracias a su talento, trabajó durante siete décadas en el cine. El premio Oscar lo ganó por Gracias y favores, aunque logró otras nominaciones con las dos películas mencionadas por Coppola, El don del coraje, Camino al cielo, Acción civil y El juez. Nada mal para alguien en cuya primera película no decía ni una palabra (dio vida al callado y solitario Boo Radley en Matar un ruiseñor en 1962), aunque ya venía curtido del teatro y la televisión.
“Su pasión por su oficio solo era comparable a su profundo amor por los personajes, una comida exquisita y su capacidad para conquistar el corazón. En cada uno de sus muchos papeles, Bob lo dio todo por sus personajes y por la auténtica esencia humana que representaban. Al hacerlo, nos deja algo duradero e inolvidable. Gracias por los años de apoyo que le brindaron a Bob y por brindarnos este tiempo y privacidad para celebrar los recuerdos que nos deja”, contaba en el comunicado su esposa Luciana, actriz y directora argentina, con la que compartía su pasión por el tango.










