El president, que ha estado un mes de baja por una osteomielitis, se enfrenta a la crisis de Rodaliles, huelgas y falta de presupuestos
El president Salvador Illa acudió el pasado sábado 16 de enero a un acto en Ascó (Tarragona) para inaugurar un polideportivo y, desde entonces, no se le ha vuelto a ver ni en ninguna fotografia ni en ningún vídeo. Tras sufrir un grave episodio de osteomielitis púbica, que le llevó hasta la UCI y le llegó a impedir caminar, Illa ha estado de baja desde entonces y este lunes reanudará la actividad política e institucional de forma progresiva. Su primera aparición pública será un mensaje desde la Galería Gótica del Palau de la Generalitat. Su vuelta coincidirá con el peor mes y la situación más crítica de su mandato con la crisis colosal de Rodalies, que afloró con la muerte de un maquinista en prácticas en Gelida (Barcelona); temporales de agua y viento; huelgas de maquinistas y educación y con los presupuestos, además, en el aire.
En un mensaje en la red, Illa anunció su vuelta con estas palabras: “Tengo muchas ganas, energía y determinación”. Protegido por su equipo -minimizó su enfermedad y ocultó el primer día su ingreso en la UCI-, el president nunca ha dejado de estar encima del día a día y despachando con su núcleo duro. En público, ha sido otra cosa. Con cuatro mensajes, informó de su su ingreso (18 de enero); de su alta hospitalaria (30); animó a la consejera de Educación, Esther Niubó, operarada de urgencia (1 de febrero) y del alta de este viernes.






