La empresa cofundada por Sam Altman regresa con una nueva tecnología y sin pagar criptomonedas a cambio de los datos biométricos. Los expertos piden precaución
A principios de 2024, proliferaron en el intercambiador de la Avenida de América, en Madrid, y en una treintena de centros comerciales de España colas de personas en torno a una especie de pelota metálica con una cámara y otros sensores en el centro. Eran los orbs, u orbes, unos dispositivos que tomaban fotografías del rostro y del iris de los individuos. Quienes pasaban por ese escáner recibían una recompensa en forma de la moneda virtual worldcoin: dejarse retratar por el orbe podía desbloquear unos 80 euros.
La Agencia Española de Protección de Datos (AEPD) frenó en seco esa práctica al entender que la empresa hacía un tratamiento indebido de un dato biométrico, el iris, cuya protección legal es más estricta que la de otros datos personales.
Casi dos años después, la empresa, que ahora se llama World, vuelve a España, tras desembarcar en los últimos meses en Alemania, Austria, Italia, Polonia, Portugal o Reino Unido. Inaugura hoy un establecimiento en Barcelona para que los potenciales clientes puedan probar su tecnología. Lo que venden es una “prueba de humanidad”, demostrar que el usuario es una persona, lo cual quedaría acreditado después de escanear su rostro e iris. Esa información, dicen desde la empresa, le es útil a apps de citas como Tinder (para tratar de asegurarse de que no se creen perfiles falsos) o a desarrolladores de videojuegos, que han detectado que la gente cada vez juega menos porque hay muchos bots que incrementan la dificultad de las partidas en línea.






