En su nuevo libro, la analista hace un alegato por la clase media en declive y aboga por una resolución de las diferencias intergeneracionales que beneficiaría a toda la sociedad y alejaría los extremismos
Estefanía Molina (Igualada, Barcelona, 34 años) recuerda ir de excursión a la redacción de La Vanguardia, a los 10 años, y decirse: “Yo quiero ser esto”. Aunque no entendiera demasiado, le hipnotizaba ver con su padre Informe Semanal y el Telediario con su madre. Al final, tras estudiar Periodismo y Ciencias Políticas, consiguió ser “esto”. Analiza la política en EL PAÍS, la Cadena SER y algunas tertulias televisivas.
“La compresión generacional me ha acompañado siempre”, dice en la cafetería Nubel del museo Reina Sofía de Madrid. Así que ahora se ha lanzado al lío de explicar qué pasa en España entre las generaciones, un tema candente que suele acarrear fuertes reacciones. No parece tener miedo. Su nuevo libro se llama Los hijos de los boomers: de la muerte de la clase media al auge de una generación antisistema (Destino), donde se declara de ideología clasemediera y hace una aguda crítica al boomerato.
Pregunta. Usted se considera una persona “normal”.
Respuesta. Soy hija de guardia civil; mi madre limpiaba casas y luego vendió seguros. Me he criado en una familia humilde. Hasta los seis años viví en un cuartel, luego accedimos a la VPO. Pura clase media. Mi abuela, a la que dedico el libro, no sabía leer ni escribir. Hoy, su nieta se dedica a leer y a escribir.






