La esposa del príncipe Carlos Felipe ha reconocido que coincidió con el pedófilo en algunas ocasiones, pero que no tuvieron ningún tipo de trato. “Mis condolencias a las víctimas. Espero que se haga justicia”, ha afirmado en su regreso a la vida pública tras meses alejada del foco
Varias realezas europeas se han visto salpicadas de lleno por el caso del pedófilo Jeffrey Epstein en los últimos meses: la británica, con Andrés de Inglaterra en el punto de mira como nunca; la sueca, con Sofía de Suecia apareciendo en los papeles; y la noruega, con la princesa Mette-Marit pidiendo perdón públicamente por sus mensajes con el fallecido magnate. La nueva publicación de tres millones de documentos hizo que este lunes 9 de febrero los príncipes de Gales hablaran por primera vez a través de un portavoz y mostraran su “preocupación por las continuas revelaciones”; unas horas después, era el rey Carlos III el que afirmó mostrarse dispuesto a colaborar con la policía en la investigación contra su hermano Andrés. La última en reaparecer después de meses de ausencia y de retiro público tras ser también señalada por su vínculo con Epstein ha sido la princesa de Suecia, esposa del príncipe Carlos Felipe. No se la veía desde el pasado mes de diciembre, y ese martes se ha parado frente a los periodistas para hablar por primera vez sobre su relación con el magnate, fallecido en agosto de 2019 en una celda de Nueva York.










