El país baja un punto en 2025 y se sitúa en el puesto 49 de 182, según el informe que elabora la ONG Transparencia Internacional
La última vez que España mejoró en la clasificación mundial del Índice de Percepción de la Corrupción fue en 2019, el año en que se celebraron dos elecciones generales tras la moción de censura a Mariano Rajoy. Han pasado seis años y, desde entonces, el país ha ido bajando su puntuación. Durante 2025, España ha bajado un punto y tres posiciones más en la clasificación, situándose en el número 49 de 182 países. Chipre y Fiji cuentan con la misma puntuación. A poca distancia se sitúan Italia y Polonia, ambos con 53 puntos; Malasia y Omán, con 52; y Baréin, Georgia, Grecia y Jordania, con 50. Así lo refleja el Índice de Percepción de la Corrupción elaborado y publicado este martes por la ONG Transparencia Internacional, en el que, a mayor posición, más presencia de corrupción.
El informe alerta de que en la mayoría de los Estados miembros de la UE se aprecia un descenso general de la puntuación y la ONG se muestra especialmente preocupada porque observan una tendencia global de debilitamiento de la lucha contra la corrupción. Dos factores que explican este retroceso son la pérdida de liderazgo internacional y el deterioro del papel de Estados Unidos. “Su papel fue muy potente en años anteriores. Sin embargo, desde que Trump es presidente, una de las primeras decisiones que se adoptaron fue dejar sin efecto la FCPA (Ley de Prácticas Corruptas en el Extranjero). Y por supuesto, esto ha influido en que, para otros países, haya menor presión de cumplimiento de una norma de extraordinaria trascendencia en las políticas anticorrupción”, asegura a EL PAÍS, Silvina Bacigalupo, presidenta de Transparencia Internacional España.








