Estos dispositivos mejoran la calidad del aire, lo que resulta ideal para mejorar los síntomas de los virus respiratorios y disfrutar de un ambiente más húmedo
Aunque los humidificadores de vapor frío son muy utilizados sobre todo con bebés y niños pequeños cuando ‘están malos’, son tantos sus beneficios que pueden aprovecharse a cualquier edad: alivian la sequedad en nariz, garganta, labios y piel; reducen molestias respiratorias (congestión, tos seca, irritación); mejoran el descanso… Por eso, son un aliado esencial cuando llega el frío y, con él, los virus respiratorios. Además, son muy sencillos de utilizar, ya que funcionan convirtiendo el agua en microgotas y lanzándolas al aire sin calentarla, lo que aumenta la humedad del ambiente.
Este invierno he cogido el famoso virus respiratorio que parece que nunca te abandona y he pasado casi un mes entero con tos y mocos. Además, soy fumadora, por lo que suelo tener la garganta más irritada de lo normal y tiendo bastante a quedarme afónica cuando el ambiente está demasiado seco. Por ello, decidí probar los humidificadores de vapor en frío, ya que ayudan a humedecer el ambiente para que los síntomas de los resfriados sean menos intensos. Para ello tan solo tuve que instarlos en diferentes estancias de mi casa: la habitación donde duermo, el salón, el cuarto donde teletrabajo… Y a la hora de valorar los productos, tuve en cuenta los siguientes aspectos:






