Para firmar un alto el fuego, Moscú exige el 22% del territorio de Donetsk que aún no ha tomado por las armas, una cesión territorial que Kiev no puede ni quiere aceptar
Las conversaciones para frenar la guerra en Ucrania, que continuarán previsiblemente esta semana en Miami, chocan con un obstáculo central que mantiene el proceso en un punto muerto. Son 5.400 kilómetros cuadrados de suelo ucranio, el equivalente a la provincia de Pontevedra, que Rusia exige y a...
l que Ucrania se aferra. Es el 22% de la provincia de Donetsk que las fuerzas de Moscú aún no han logrado tomar por las armas. Para Kiev, en la cesión de ese territorio no está solo en juego la soberanía nacional, la moral de sus tropas, el orgullo de su población. En esa zona de Donbás se juega también el futuro de su defensa militar.
Ucrania no confía en Rusia. La historia le recuerda que no puede hacerlo. Con la invasión a gran escala, de la que se cumplen cuatro años el 24 de febrero, el presidente ruso, Vladímir Putin, demostró una vez más el escaso valor de su palabra. Svetlana Sambur, dependienta de 52 años en una tienda de alimentación de Kiev, expresa una opinión generalizada en la sociedad ucrania. Uno de sus hijos fue prisionero de guerra y el otro, junto a su hijo y a su marido, está en el frente. Claro que quiere que la guerra acabe. Cuanto antes.






