Los dos países reducen aranceles para algunos bienes, pero Argentina cede sus atribuciones de control de calidad en industrias como la farmacéutica, la alimentaria y la automotriz

El acercamiento entre Argentina y Estados Unidos avanza a pasos agigantados y desiguales bajo las administraciones de Javier Milei y Donald Trump. Sólo un día después de anunciar un pacto sobre minerales críticos, ambos Gobiernos firmaron este jueves un acuerdo de comercio e inversiones que había sido anunciado tres meses atrás. Apoyado en la afinidad ideológica de los presidentes —la misma que propició el reciente rescate económico concedido por el republicano a Milei—, el pacto contempla la reducción de aranceles y de otras barreras al comercio bilateral, pero contempla muchas más obligaciones para el país sudamericano que para Estados Unidos. El acuerdo, negociado en tiempo récord, tiene que ser aprobado por el Congreso argentino para entrar en vigor.

“La Argentina será próspera”, celebró en las redes sociales el canciller argentino, Pablo Quirno, al salir de la oficina en la que se cerró el acuerdo con el representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer. “MA&AGA”, le agregó Milei, en referencia al eslógan Make Argentina & America Great Again. El comercio bilateral entre los dos países rondó los 16.000 millones de dólares en 2024, con un ligero superávit comercial de 232 millones para el país sudamericano.