El cabildo asegura que el defecto que ha llevado a la caída de esta pieza de 120 kilos, era “indetectable” y, tras un examen de sus técnicos, ha reabierto el acceso a la torre
Los fuertes vientos de más de 70 kilómetros por hora que acompañaban a la borrasca Leonardo esta madrugada a su paso por Sevilla han provocado la caída de una de las cuatro azucenas que escoltan el campanario de la Giralda, justo debajo del Giraldillo. La estructura de piedra y bronce, de unos 120 kilos de peso, se ha desprendido a las 6.15 de la mañana desde una altura de 69 metros, sin causar ningún daño personal. El cabildo, tras realizar una inspección técnica por parte de su equipo técnico, ha decidió abrir la torre a los visitantes con normalidad, manteniendo un perímetro de seguridad.
“El defecto que ha llevado a este incidente, al tratarse de un vicio oculto, era indetectable”, ha explicado el arquitecto conservador de la catedral de Sevilla, Miguel Ángel López, en un vídeo difundido por el cabildo. La estructura que se ha caído forma parte de un conjunto de cuatro esferas de piedra, que sostienen una campana del mismo material del siglo XVI, sobre la que descansa otra esfera, denominada eolípila -que servían de pebetero para introducir elementos pirotécnicos-, y a las que, en 1751, se incorporaron los ramos de azucenas metálicas que, en 1980 fueron sustituidas por otras semejantes en bronce para resistir mejor a la corrosión. Lo que ha caído esta mañana es una de esas eolípilas y las azucenas que la coronan, con un peso de 120 kilos y una medida de 3,85 metros.










