La madre y los hermanos del menor quedaron a la deriva cuando practicaban pádel surf. Las autoridades han calificado de “sobrehumano” el esfuerzo del chico
Austin Appelbee se recupera estos días en su casa de Perth, al suroeste de Australia, tras protagonizar el pasado viernes una hazaña que ha impresionado a sus compatriotas y a la que él quita importancia. El chico, de 13 años, nadó durante cuatro horas hasta alcanzar la orilla para dar la voz de alarma y salvar a su madre y a sus dos hermanos pequeños, que habían quedado a la deriva lejos de la costa, a merced de las olas, cuando practicaban pádel surf (surf con remo). “No pensé que fuera un héroe. Solo hice lo que tenía que hacer”, ha contado Austin a la BBC.
Joanne Appelbee, de 47 años, y sus tres hijos —Austin (13), Beau (12) y Grace (ocho)— habían ido a pasar el viernes en la playa de Quindalup y a mediodía decidieron “divertirse un poco” con dos tablas de surf y un kayak en el agua. En un momento dado, los niños “se alejaron demasiado”, y de pronto la situación cambió. “El viento arreció y todo se complicó”, ha contado la mujer en la entrevista concedida al canal británico. “Perdimos los remos y nos fuimos alejando... Todo se torció muy, muy rápido”.








