Sin hablar alemán y con apenas experiencia en los banquillos, el español ficha por uno de los clubes más ricos de la Bundesliga
“Lo más importante es la realidad”, advirtió Albert Riera. Fueron sus primeras enigmáticas palabras como entrenador del Eintracht de Frankfurt. “Conmigo los jugadores tendrán un entrenador honesto”, prosiguió, en perfecto inglés. “Esto es lo que soy y es...
lo que quieren ellos: las soluciones que requiera el partido en cada momento. Conmigo los jugadores sabrán todo lo que necesitan saber. Solo tendrán que hacerlo. ¡Ese es el punto! Y yo solo tendré que convencerles de que son los mejores, los más rápidos, los más guapos”.
La realidad de Albert Riera es asombrosa. La trayectoria del exfutbolista mallorquín en los banquillos se resumía en tres clubes a lo largo de menos de cuatro años. Dirigió al Olimpija de Ljubjana de 2022 a 2023, luego al Celje, también en la Liga Eslovena, en 2023, antes de pasar al Girondins de Burdeos. Dejó al club francés 12º en la Segunda División, sumido en una crisis financiera, y regresó al Celje, donde ganó la Copa de Eslovenia el año pasado. Bastó para llamar la atención del Eintracht, uno de los clubes más ricos de Alemania, apurado en el octavo puesto de la Bundesliga después de una mala racha que acabó con el mandato del somnoliento Dino Toppmöller como primer entrenador. A falta de una experiencia dilatada, Riera, que fue presentado este martes, promete emociones fuertes.











