La economista y exmujer de Rafael del Pino intercambió mensajes con el fallecido pedófilo desde 2017 hasta 2019, en los que compartían fotos, artículos y gustos literarios, pero también muchas ganas (sobre todo por parte de ella) de verse
Los archivos de Epstein no paran de poner nuevos nombres en la picota. Ni los más influyentes se libran. En los documentos hay millones de nombres, mails, conversaciones y contactos, algunos puramente vinculados con los negocios y otros que reflejan conductas sospechosas. Tras la revelación de más documentos a finales de la semana pasada, se ha vuelto a poner el foco en Andrés Mountbatten-Windsor, antes conocido como el príncipe Andrés —fue despojado de todos sus títulos por su hermano, Carlos III—; y en la princesa Mette-Marit de Noruega, lo que ha conseguido que casi la mitad de su país no la quiera como futura reina, tras revelarse su prolongado contacto vía email con el financiero pedófilo. En el caso de nombres españoles, una de las apariciones más llamativas es la de la economista y escritora madrileña Astrid Gil-Casares (Madrid, 51 años), exmujer del presidente de Ferrovial Rafael del Pino y madre de tres de sus hijas.
Entre los tres millones de nuevos documentos que el Departamento de Justicia de Estados Unidos divulgó el pasado 30 de enero, hay decenas de mensajes entre Gil-Casares y Epstein, demostrando un vínculo que se prolongó, al menos, entre 2017 y 2019, año en el que él entró por segunda vez en la cárcel por delitos sexuales —y poco después se suicidó en su celda a la espera de juicio—. “¿Cómo estás, desaparecido amigo?”, le preguntó la escritora el 5 de julio de 2019, un día antes de la detención del magnate. “París”, le respondió él escuetamente. Ella le cuenta que va a un retiro de yoga a Sardinia y celebra que lleva una semana sobria. Luego le pregunta a Epstein por sus planes veraniegos. “Principalmente París”, repite él. Ella, que le cuenta que va a visitar Palma (Mallorca) y Londres, le muestra su interés por coincidir con él en cualquiera de esas ciudades: “Si pasas, escríbeme” o “Me encantaría saber de ti”, le escribe, según los documentos hechos públicos.







