Tras años censurados y estigmatizados, los abrigos de piel de visón, marta, zorro o chinchilla (propios de abuelas y madres) se han convertido en objeto de deseo. EFE/ Cedidas por la peletera Piedad de Diego.

Carmen Martín |

Madrid (EFE).- Tras años censurados y estigmatizados, los abrigos de piel de visón, marta, zorro o chinchilla (propios de abuelas y madres) se han convertido en objeto de deseo y figuran como favoritos para combatir el frío entre las generaciones más jóvenes, eso sí, dándoles una vuelta de tuerca.

Estamos en un momento en que los amantes de la moda, celebridades y nuevas generaciones valoran las prendas de piel, tanto nuevas como ‘vintage’, por ser piezas reutilizables y de larga duración, que suponen una alternativa a la cultura de usar y tirar.

«A los jóvenes les gusta las pieles, han convertido las prendas de pelo en objeto de deseo», explica a EFE la peletera Piedad de Diego, que desde sus orígenes en 1985 ha desarrollado una forma muy personal de entender la piel, combinando artesanía y diseño original y atemporal.