El líder del PP afirma que mandó su mensajes a la jueza en Nochebuena para “hacerlo a la mayor celeridad posible”, aunque el acta fue registrada ante notario dos días antes
Alberto Núñez Feijóo está más acostumbrado al papel de presidente de un Ejecutivo autonómico, el de la Xunta de Galicia, que al de jefe de la oposición. Por eso se mueve bien cuando le toca jugar a la defensiva, devolviendo el balón, como así le ha correspondido este lunes durante su cita en la comisión de investigación de la dana de Valencia en el Congreso. “Ha sido un buen ensayo”, destacó el líder del PP al término de su intervención y ante la decena de diputados populares que le habían arropado, comparando la jornada de hoy con una sesión de control de su futuro —e hipotético— Gobierno.
Desde las once de mañana, la sala Prim del Congreso vivió tres horas y media muy tensas en las que Feijóo se encaró no solo con diputados muy mediáticos como Gabriel Rufián —el portavoz de ERC lo acusó de “mentiroso” y de ser un “cuñado”—, sino también contra la presidenta de la comisión, la socialista Carmen Martínez —que lo llamó al orden al orden en varias ocasiones cuando el jefe del Partido Popular desviaba el foco hacia el accidente de trenes de Adamuz, para cargar contra el presidente Pedro Sánchez, o hacia las 800 víctimas de ETA, durante el intercambio de palabras con Oskar Matute, parlamentario de EH Bildu—.






