Jimmy Pattison, de 97 años, conocido por sus hábitos modestos como conducir su propio coche o viajar en vuelos comerciales, se ha convertido en la antítesis del rico ostentoso

La empresa del multimillonario canadiense Jimmy Pattison anunció el pasado viernes que no seguirá adelante con la venta de un almacén en Virginia, Estados Unidos, que el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) tenía previsto convertir en una cárcel del ICE, el Servicio de Control de Inmigración y Aduanas que se ha convertido en polémico ante algunas actuaciones violentas recientes.

La decisión se produce tras la oposición en el condado de Hanover, Virginia, donde se encuentra el almacén de aproximadamente 550.000 pies cuadrados (unos 52.000 metros cuadrados) que el DHS tenía en el punto de mira. También hay prevista una protesta en Vancouver, Canadá, donde tiene su sede Jim Pattison Developments.

A principios de semana, la empresa dijo que inicialmente había acordado vender las instalaciones a un contratista del Gobierno de EE UU y que, “algún tiempo después, nos dimos cuenta de quién era el propietario final y el uso que se le iba a dar al edificio”.

La amenaza de un boicot también se estaba gestando; la líder del Partido Verde en la provincia natal de Pattison, Columbia Británica, dijo antes de que se abandonara la venta que esperaba que los consumidores rechazaran otros negocios propiedad del multimillonario de 97 años, entre los que se incluyen tiendas de alimentación y concesionarios de automóviles.