El instituto le prohibió el acceso con hiyab y la justicia falló a favor de la adolescente. La consejería de Educación, del PP, renuncia a recurrir

Eman Akram vuelve a sonreír en clase. El segundo trimestre no ha podido empezar de mejor manera: ha vuelto al IES Sagasta con el hiyab. La justicia le ha dado la razón después de que el centro educativo de Logroño, donde estudia primero de Bachillerato Internacional en la rama de letras, le prohibiera en septiembre el acceso con el hiyab. La sentencia del Juzgado de lo Contencioso Administrativo 2 ha anulado esta medida, ya que, concluye, “vulnera el derecho fundamental a la libertad religiosa”. Además, contempla una indemnización de 2.000 euros por daños morales.

“Me siento muy feliz”, reconoce ahora esta joven de 17 años después de la “pesadilla” que sufrió al comienzo del curso. La directora del centro, con unos 1.100 alumnos, le prohibió el acceso con el velo islámico, de acuerdo a la interpretación de la norma recogida en el reglamento interno, que impide “cubrirse la cabeza con gorros, gorras, viseras, capuchas, boinas o similares [en ningún momento se cita explícitamente el velo islámico]” y la amenazó con la expulsión si continuaba con su actitud. Aunque ahora afirma haber “tenido miedo”, protestó.