La medida se enmarca en la ofensiva de Pekín contra las redes de fraude digital que operan en el sudeste asiático
China ha ejecutado a 11 personas acusadas de formar parte de bandas criminales asentadas en el norte de Myanmar. Entre ellas figuran varios “miembros clave” de operaciones de fraude en telecomunicaciones, según las autoridades de Pekín. Los ejecutados fueron declarados culpables y condenados a muerte en septiembre por un tribunal de Wenzhou, en el oeste del país, según ha informado la agencia oficial Xinhua. Las sentencias fueron ratificadas por el Tribunal Popular Supremo y las ejecuciones se han llevado a cabo este jueves.
Entre los sentenciados había miembros del “grupo criminal de la familia Ming”, que fueron condenados a muerte por “los delitos de homicidio intencional, lesiones intencionales, detención ilegal, fraude y organización de juegos de azar”, entre otros. Los tribunales consideraron que los delitos cometidos eran de “extrema gravedad” y que habían causado un daño social especialmente grave, según el fallo recogido por los medios estatales.
El episodio es una nueva muestra de la respuesta inflexible que China está dando a un grave problema de seguridad que se ha ido extendiendo en sus fronteras meridionales con Myanmar y Camboya, donde operan auténticos enclaves criminales sostenidos por un cruel sistema de centros de trabajo forzados. En ellos, personas retenidas contra su voluntad, en condiciones de esclavitud, son obligadas a contactar con usuarios de redes sociales de todo el planeta para estafarles, convenciéndoles de que realicen inversiones inexistentes en bitcoins y productos similares.










