La política de origen somalí, diana durante años de los insultos del republicano, comparece un día después de que un hombre le rociara un líquido en un acto público
La congresista de Minnesota Ilhan Omar no tiene planes de dejarse amedrentar por Donald Trump. Tras años de ataques verbales del presidente de Estados Unidos, Omar, estadounidense de origen somalí, fue rociada el martes con un líquido sin identificar por un hombre mientras estaba hablando en público en Minneapolis. Al día siguiente, lejos de esconderse, compareció de nuevo en el Karmel Mall, centro comercial de cuatro plantas y corazón de la comunidad somalí en la ciudad más poblada del Estado. Allí, la congresista avisó a Trump: “Creo que mi presencia en este lugar es la prueba de que el miedo y la intimidación no funcionan conmigo”.
Omar habló acompañada de la representante con Ayanah Presley (Massachusetts), compañera del ala más a la izquierda del Partido Demócrata, y de otros políticos locales y estatales, ante una mezcla de periodistas, dueños de negocios del centro comercial y activistas somalíes. “La retórica del presidente, los ataques que ha lanzado contra mí desde que asumí un cargo público, siempre han tenido como objetivo impedirme ejercer la función pública”, dijo. “Intentan intimidarme, empujarme a renunciar, y mi único mensaje es que no lo han logrado hasta ahora y no lo lograrán en el futuro”.












