El alero francés del Baskonia es el máximo anotador de la ACB y el mayor triplista en la Liga española y en la Euroliga

Hay un toque de artista en Timothé Luwawu-Cabarrot más allá de ese melodioso nombre. El alero francés del Baskonia nació hace 30 años en Cannes, la ciudad del cine, dibuja con lápiz y pinta en acrílico, y su estilo en la cancha es tan elegante que cuando era niño a su madre le decían que el chico debía dedicarse a la danza en lugar de al baloncesto. Y sin embargo, detrás de esa apariencia de jugador plástico hay un anotador letal, el máximo anotador (19,4 puntos por partido) y triplista (3,3 dianas por cita) de la ACB, y cuarto artillero en la Euroliga tras Kendrick Nunn (Panathinaikos), Sasha Vezenkov (Olympiacos) y Nadir Hifi (París) y también el mejor desde el perímetro en Europa (tres bi...

ngos por encuentro). En ambas competiciones ha dejado su sello con actuaciones sobresalientes como los 26 puntos al Valencia en la ACB (premiado como mejor jugador de la Liga en diciembre) y otros tantos al Barça en la Euroliga. A TLC, sus iniciales, se le caen las canastas de los bolsillos.

El alero, de 1,98m, ha disparado sus registros en su segunda temporada en el Baskonia. Después de un curso de asentamiento a las órdenes de Pablo Laso, en esta temporada el italiano Paolo Galbiati exprime la mejor versión de Luwawu como estilete ofensivo y líder del equipo. Son frecuentes los guiños de complicidad entre el técnico que ha devuelto al conjunto vitoriano a una Copa del Rey después de dos años de ausencia y la nueva figura y gran anotador. Luwawu asegura que se siente más cómodo en el actual sistema de juego y que disfruta más en la cancha, reforzado en el papel de cabecilla que le ha otorgado el entrenador y que sus compañeros alimentan al pedirle que hable más en el vestuario y en la pista. El francés señala a Galbiati como su mejor preparador desde que volvió a Europa de la NBA y agradece su trato personal. En respuesta, concentra los balones decisivos como el jugador más veterano de una plantilla muy joven en la que solo el escolta lituano Radzevicius, dos meses menor, y él alcanzan los 30 años. Su convivencia con Markus Howard, también de gatillo fácil, es otra de las claves de su explosión.