Figuras como Musk o los dirigentes de Microsoft y Nvidia desfilan en un Foro Económico Mundial que constata el inquietante alcance de los titanes de la tecnología

Desde hace más de un siglo, grandes conglomerados empresariales privados -fuera Standard Oil, East India Company u otros- disponen de un enorme poder de influencia sobre las sociedades e incluso sobre los poderes públicos. Pero cabe argumentar que el poderío acumulado hoy por los titanes tecnológicos les concede un papel sin parangón en la historia. Líderes como Elon Musk (Tesla, SpaceX, X), Satya Nadella (Microsoft), Jensen Huang (Nvidia) o Alex Karp (Palantir) acudieron

vos-lanza-senales-de-alerta-ante-un-horizonte-economico-repleto-de-riesgos.html" data-link-track-dtm="">la semana pasada a Davos en un desfile que, visto en conjunto, fue una exhibición de poderío apabullante.

La exhibición no se fundamenta necesariamente en el estilo de comunicación de los líderes de esos titanes. Huang y Nadella, por ejemplo, tienden a un desarrollo discursivo reflexivo y moderado, e incluso el hiperbólico Musk estuvo relativamente contenido en su conversación con Larry Fink (BlackRock) en el escenario principal de Davos. Pero la exhibición del poderío resulta evidente en los argumentarios, en conexión con los datos.