El presidente tilda a Abascal como el “lacayo” de Trump y advierte contra el “despotismo transatlántico” del presidente de EE UU

El accidente ferroviario de Adamuz (Córdoba), el tercero más grave en medio siglo en España con 45 fallecidos, y el colapso de la red de Rodalies en Cataluña, donde un maquinista perdió la vida en otro siniestro en la provincia de Barcelona han irrumpido de lleno en la campaña electoral de Aragón. Pedro Sánchez ha reivindicado al ministro de Transportes, Óscar Puente, por “dar la cara desde el primer momento” en la gestión de la crisis mientras el PP pero también ERC, uno de los socios más fieles del Gobierno, exigía su dimisión. El presidente ha reforzado a Puente, uno de los pesos pesados de su círculo de confianza, mostrándole “todo” su “reconocimiento” y distinguiendo su reacción de la del PP en otras catástrofes como la gestión de la dana de Valencia o a los incendios del verano que asolaron Galicia, Castilla y León y Extremadura. “Esa es la diferencia entre unos y otros. Desgraciadamente, en la vida las tragedias suceden, pero no es igual cómo se responde a esas tragedias, y este Gobierno ha respondido poniendo a las víctimas en el centro de sus prioridades, con empatía, eficacia, transparencia y unidad”, ha afirmado en el primero de sus tres mítines de campaña con Pilar Alegría, la candidata del PSOE en las elecciones del 8 de febrero.